Inyección de liquidez de la Fed en Estados Unidos equivale a 11 veces el PIB de Chile
El Mercurio
2010-09-08

A casi dos años de la caída de Lehman Brothers, evento que desencadenó el colapso financiero global, los países desarrollados, especialmente Estados Unidos, mantienen como primera línea de defensa el ofrecerles liquidez a bancos que tengan un buen colateral, a través de la compra de activos financieros.

Para mejorar el funcionamiento del mercado y empujar a la baja las tasas de interés de largo plazo, la Reserva Federal (Fed) ha estado actuando con medidas no convencionales o Quantative Easing (QE), a través de compras a gran escala de deudas de agencias de gobierno, de valores hipotecarios respaldados por agencias e instrumentos de largo plazo del Tesoro. La institución mantiene así más de US$ 2 billones (millones de millones, el equivalente a unas 11 veces el PIB chileno), dijo el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en la reunión de Jackson Hole a fines de agosto.

Bernanke también enfatizó que el Comité está preparado para aplicar medidas no convencionales adicionales si fuera necesario, para apoyar la recuperación de la economía.

"Los últimos datos de la economía de los Estados Unidos han sido débiles, por eso Bernanke dejó la puerta abierta", dice Ángel Cabrera, economista y socio de la consultora Forecast.

El presidente de la Fed de San Louis, James Bullard, plantea que mantener tasas de interés cercanas a cero por largo tiempo podrían llevar a una situación en que finalmente el equilibrio se dé con una situación deflacionaria, como le ocurrió a Japón y por eso plantea usar como antídoto mayores inyecciones cuantitativas.

EE.UU., los países desarrollados de Europa y Japón están enfrentando presiones desinflacionarias, no necesariamente una deflación, dice Aldo Lema, economista jefe del Grupo Security, quien considera que eso justifica que la política monetaria mantenga el actual grado de expansividad.

"Por varias razones es preferible que la reacción de política esté concentrada en el terreno monetario, más que fiscal. La política monetaria es fácil de revertir y es efectiva si se usa en las dosis requeridas. Los aumentos en el gasto público son difíciles de revertir e introducen ineficiencias en la economía", dice Lema.

Cabrera percibe que hay una especie de confusión en el sentido de creer que la política monetaria por sí sola tendría la capacidad de sacar a las economías de la recesión o de la crisis. Dados los altos niveles de endeudamiento que tienen los gobiernos de los países desarrollados, coincide en que el espacio para nuevas medidas de estímulo fiscal es extremadamente acotado. Lo que pueden hacer los gobiernos, agrega, es si bien no recortar sus niveles de gasto en el corto plazo, anunciar ajustes fiscales creíbles en el mediano y largo plazo. Esto significa reducir el gasto en pensiones y aumentar las edades de jubilación, cambios profundos en sus sistemas previsionales que impliquen ahorros importantes en el gasto de los próximos 20 años. Su pronóstico es que la economía mundial estará por varios años creciendo por debajo de sus promedios históricos y no es factible que en el corto plazo vuelva a crecer al 4,5% de los años previos a la crisis.

Lema piensa que lo que está haciendo la Fed es lo adecuado, esto es, mantener la tasa cercana a cero por un largo período y haciéndolo explícito y afectando las tasas largas para ayudar a que la recuperación se consolide. Echa de menos una acción más agresiva en Europa y en Japón, el cual lleva dos décadas con una política monetaria que no ha sido suficientemente expansiva. Eso ha mantenido al país nipón en un círculo vicioso de deflación, tasas de interés reales altas y contracción de la actividad, problemas que arrastra desde mediados de los 80.

El Banco Central de Inglaterra también ha sido más agresivo al mantener medidas monetarias no convencionales, por lo que junto con Estados Unidos podrían tener una salida más rápida de la crisis. Europa presenta asimetrías: Alemania tiene un riesgo inflacionario y otros países una situación crítica de riesgo inflacionario. Al final, dice Lema, el Banco Central Europeo está más influido por lo que sucede en Alemania y Francia, lo cual hace que actúe en forma más conservadora.

LA RESERVA FEDERAL está preparada para aplicar medidas no convencionales adicionales.
Las medidas del B. Central en Chile

En respuesta al deterioro adicional que habían experimentado los mercados financieros internacionales, el 10 de octubre de 2008 el Consejo del Banco Central, que preside José De Gregorio, adoptó una serie de medidas para flexibilizar la gestión de liquidez del sistema financiero.

En julio de 2009, con una Tasa de Política Monetaria (TPM) cercana a cero y una economía que requería más estímulo, la política monetaria convencional tenía un límite, por lo que recurrió a caminos alternativos. Estableció una línea de Facilidad de Liquidez a Plazo (FLAP) para las empresas bancarias. Por esta vía, prestó a una tasa fija igual a la tasa de interés de política monetaria (TPM) vigente, que era de 0,5% para las operaciones a 90 y 180 días. Utilizó esta línea cuando quedó en evidencia que incluso con tasas cercanas a cero, la economía no tendría una convergencia a una inflación de 3% en 24 meses. Los modelos exigían tasas negativas para garantizar esa convergencia y eso no era viable. La FLAP fue ampliamente utilizada por algunos bancos locales, alcanzando su máximo uso de $3.284 mil millones a mediados de enero de 2009, equivalente al 40% del capital y reservas del sistema bancario. El impacto de la FLAP fue la disminución de las tasas de interés de mercado en los plazos en los cuales operó.

EE.UU., los países desarrollados de Europa y Japón están enfrentando presiones desinflacionarias, no necesariamente una deflación.